LEGADO PARA NUESTRO SER
Todo surge de la mente, es decir, pensamiento, sentimiento y emoción; cuidar, observar y gestionar nuestros pensamientos es lo más efectivo para nuestra sanación emocional y física. Nuestro sistema celular se recrea en función de nuestros pensamientos.
Nuestro cuerpo es un estado del ser, nuestra percepción de las cosas, es lo que proyecta, por lo tanto, es lo que recibimos. El nivel de nuestra atención es primordial y el convencimiento de que siempre estamos en un estado saludable.
La manera para saber si un pensamiento es sano o insano es por el tipo de emoción que nos genera: si este pensamiento nos genera negatividad, inseguridad, miedo y desconfianza, es porque no viene del amor, de nuestro ser, sino de lo oscuro, del ego, creándonos problemas en el plano físico y en las interacciones; si por el contrario observamos que ese pensamiento nos genera sentimiento de gratitud, amor, dicha y alegría, beneficiará nuestra manera de interactuar y reforzará nuestro sistema inmunológico.
Las situaciones que se producen y que no puedan ser modificadas, además de la atención, necesitan la aceptación de lo que no puede ser transmutado, pero sí gestionado, para no crearnos pensamientos negativos que empeoren las situaciones. Avanzar y mirar hacia delante, viviendo el aquí y ahora y solo utilizando el pasado para aprender, ya que este no puede ser modificado. Nuestro objetivo es mantener la mente limpia de negatividad y permanecer en una vibración alta.
Somos energía, no hay limitaciones reales, solo los «falsos límites» que nos pone nuestra mente, nuestro ego, la manera en que nos hace malograr nuestra preciada salud.
Hay una nueva energía que está desplazando a la antigua y caduca. Esta energía está en un «proceso de asentamiento» y ha sido depositada para equilibrar lo desequilibrado.
Siéntete orgulloso de ti mismo, por ser tú mismo, por tu capacidad de amar, por darte cuenta de que la tienes, pero has de aprender a quererte a ti mismo, como en que lo demás son matices, pero la verdad es una. No te distraigas, no tengas miedo a decepcionarte, es imposible, porque en el amor no existe; todo es comprensible y fácil, porque es así en sí mismo.
Esos pensamientos que emitimos es energía que sale de nosotros buscando en el universo a su igual, para de esa manera ser reproducido en el plano físico, de ahí la importancia de gestionar de manera óptima dichos pensamientos. Cuando visualizamos y proyectamos en una acompasada unión de cuerpo y mente se generan las situaciones acordes a nuestras necesidades evolutivas.
El poder de la intención es el que nos ayudará a emitir pensamientos saludables, que serán recibidos con el reflejo de dichas intenciones. La conciencia creativa genera pensamientos y estos se materializan en el plano físico.
Necesitaremos de mucha energía amorosa para menguar el desequilibrio ante las estrategias y ataques de los jugadores oscuros, evitando que «nos cuelen un gol».
Atraerás sin buscar en un mundo aún con tinieblas y lleno de almas buscando luz y amor. Los grandes enviados empezáis a mostraros de manera notable y eficiente, ya sin los temores y los miedos que nos aguantaban. Somos promotores para que vosotros podáis ser promovidos y actuar según las pautas.
La necesidad de «establecer límites» a esas personas que a veces intentan invadirnos sin nuestra aprobación, faltándonos al respeto y pensando que ellos forman parte de algo superior. Nos culparán, nos maltratarán, sin ser conscientes de que el respeto es fundamental en todos los ámbitos de la vida y de las interacciones.
Cuando nos referimos a la amistad podemos observar que esta se basa cada vez más en lo condicionado, cuando, en realidad, una amistad verdadera está siempre fundamentada en lo incondicional.
Evitad prejuzgar y sabed que ese condicionamiento elimina la posibilidad de perdernos a personas maravillosas que aceptan las circunstancias que rodean su aspecto físico.
Es necesario evitar caer en bucles de discusión continua que solo buscan el único objetivo de tener razón y satisfacer al ego, intentan romper la armonía y crear discusiones, ya que es parte de su alimento.
Nuestra manera de vivir no es algo que haya que defender, ya que es la ideal para nosotros, incluso por mucho que intentemos inculcársela a nuestros allegados, son ellos los que al final deciden cómo «funcionar» según sus patrones de vida.
No es necesario ver como una amenaza los puntos de vista de los otros. Nuestro estado emocional no puede depender de si nos otorgan o no la razón. Observarse y ser humildes en esos momentos será esencial para desprenderse de ese patrón dañino, una verdadera liberación.
Eres consciente y avanzas, buscando un no retorno a la realidad creada. En la paciencia y el equilibrio, los encadenas y los traes de vuelta. Su libre albedrío responde a los miedos que conforman la divergencia.
Ponernos en el lugar del otro, escucharle y ayudarle en la medida de lo posible, siempre evitando y limitando el que nuestro estado emocional no se vea afectado. Ser empáticos es una de las maneras de ayudarnos a nosotros mismos y a los demás.
El resultado de nuestras acciones altruistas tiene una repercusión en nuestro cuerpo físico y en nuestro estado emocional. El sentirnos valiosos y poder entregar nuestro tiempo a los demás nos dará un valor añadido a nuestra existencia.
Todo está bien, todo en su lugar y donde corresponde, todo encauzado y llevado en su justa medida. El equilibrio del ser debe llevarte al equilibrio del trabajo a realizar. Sabes que los extremos son siempre perjudiciales; el punto medio es sin duda el lugar donde el trabajo es más eficiente.
Saber que no somos perfectos y que tenemos permiso para poder equivocarnos, sobre todo cuando nuestras acciones surgen de la buena fe, por lo que el sentimiento de culpa que se pueda generar siempre será más liviano.
Ser libre es ser feliz. La felicidad es la libertad, ser libre de nuestros apegos, de todo lo que nos condiciona y nos limita. Hay un mundo lleno de posibilidades, es necesario confiar y mirar hacia adelante.
A lo largo de tu vida se van cruzando en tu camino las personas precisas para ayudarte a seguir avanzando y mejorando. Confía en las señales, nada es por casualidad.
Nosotros somos los únicos que realmente tenemos que aprobarnos; conocedores de nuestros valores y nuestra valía, nuestra autoestima se verá reforzada, ya que nos damos permiso para equivocarnos y perdonarnos, sabiendo que nadie puede alcanzar la perfección.
Ejercer la resiliencia y ser fuertes a pesar de esta «tormenta»; un aprendizaje que ha sacado de nosotros toda la compasión y amor incondicional que teníamos oculto, nos ha hecho desapegarnos de los patrones impuestos, de manera que nos sentimos libres y dichosos.
Confiar, fortalecerse y pensar que de alguna de las maneras esa situación cesará y nos quedará el aprendizaje de ello, incluso veremos a nuestro agresor con sentimientos de perdón y compasión hacia su inconsciencia. Todo el dolor que vertimos en el otro es nuestro propio dolor. Saber que todos somos iguales y que aquello que proyectamos hacia los demás, en un sentido o en otro, viene ya de camino hacia nosotros.
Privados de los besos y abrazos a los nuestros, queda expuesta la carencia de estos, el saber lo importante y valioso de algo cuando lo pierdes. Decir te quiero era algo que nos costaba sin ningún motivo concreto, pero que ahora anhelamos; no poder abrazar y decir a nuestros seres queridos lo importantes que son para nosotros.
La alegría del ser por todo lo incondicional hacia los demás nos crea un estado de dicha que difícilmente lo material te puede traer, por lo que practicar el altruismo y la generosidad de manera consciente y coherente atraerá felicidad a nuestras vidas, ya que los que realmente nos beneficiamos de ello somos nosotros.
Esos pensamientos que emitimos es energía que sale de nosotros buscando en el universo a su igual, para de esa manera ser reproducido en el plano físico, de ahí la importancia de gestionar de manera óptima dichos pensamientos.
Avanzar y mirar hacia delante, viviendo el aquí y ahora y solo utilizando el pasado para aprender, ya que este no puede ser modificado. Nuestro objetivo es mantener la mente limpia de negatividad y permanecer en una vibración alta.
Siguiendo el proceso del pensamiento, emoción y acción, generamos la energía que nos hace interactuar de una manera u otra, propiciando las situaciones de nuestra experiencia vital.
Somos energía, no hay limitaciones reales, solo los «falsos límites» que nos pone nuestra mente, nuestro ego, la manera en que nos hace malograr nuestra preciada salud.
Hay una nueva energía que está desplazando a la antigua y caduca. Esta energía está en un «proceso de asentamiento» y ha sido depositada para equilibrar lo desequilibrado.
Nuestro cuerpo es un estado del ser, nuestra percepción de las cosas, es lo que proyecta, por lo tanto, es lo que recibimos. El nivel de nuestra atención es primordial y el convencimiento de que siempre estamos en un estado saludable.
Cualquier estructura que coarte el sentimiento de amor en cualquier sentido será un gran limitador para nuestro avanzar.
El poder de la intención es el que nos ayudará a emitir pensamientos saludables, que serán recibidos con el reflejo de dichas intenciones. La conciencia creativa genera pensamientos y estos se materializan en el plano físico.
Nuestra alma lleva consigo los registros de nuestras experiencias vitales. Nuestra «evolución álmica» requerirá de todas las experiencias necesarias, más o menos traumáticas, para proseguir su evolución.
Siempre he dicho que la vida es como un partido de fútbol, un partido vibrante e intenso. En este partido participan los dos equipos de la liga de la vida; somos nosotros los que decidimos en qué equipo queremos jugar, en el bueno o en el malo.
La confianza es el gran baluarte de estas amistades, ya que todo surge y está basado en el amor, saber que el propio universo nos corresponderá cuando sea necesario para nosotros y siempre en mayor proporción que lo entregado.
Las personas, la naturaleza, todo es equilibrio, el mismo que es necesario restablecer. La naturaleza lo busca y espera que nosotros también lo encontremos.
Nuestro estado emocional no puede depender de si nos otorgan o no la razón. Observarse y ser humildes en esos momentos será esencial para desprenderse de ese patrón dañino, una verdadera liberación.
Mantener nuestra autoestima, al igual que establecer límites a los demás, y saber que respetar es el primer paso para que seamos respetados.
Nuestra manera de vivir no es algo que haya que defender, ya que es la ideal para nosotros, incluso por mucho que intentemos inculcársela a nuestros allegados, son ellos los que al final deciden cómo «funcionar» según sus patrones de vida.
Ponernos en el lugar del otro, escucharle y ayudarle en la medida de lo posible, siempre evitando y limitando el que nuestro estado emocional no se vea afectado. Ser empáticos es una de las maneras de ayudarnos a nosotros mismos y a los demás.
Es en los momentos difíciles cuando encontramos a esas personas que son verdaderos alquimistas y sienten empatía por los demás, a diferencia de otras para las que creíamos ser importantes, pero que en los momentos difíciles desaparecen o suelen estar muy ocupadas.
El resultado de nuestras acciones altruistas tiene una repercusión en nuestro cuerpo físico y en nuestro estado emocional. El sentirnos valiosos y poder entregar nuestro tiempo a los demás nos dará un valor añadido a nuestra existencia.
El miedo se gestiona. La comprensión de lo que acontece con nuestros miedos nos hace ver lo insustancial y limitador de estos consiguiendo detener todo nuestro potencial. Nuestro ego siempre nos va a generar la «duda» ante las decisiones, además de la «preocupación» oportuna cuando intentamos salir de la zona cómoda.
Saber que no somos perfectos y que tenemos permiso para poder equivocarnos, sobre todo cuando nuestras acciones surgen de la buena fe, por lo que el sentimiento de culpa que se pueda generar siempre será más liviano.
Aprender a vivir sin miedo, prestarle atención a los pensamientos miedosos que intentan entrar en nosotros, filtrándolos y desechándolos, adoptar actitudes de aceptación, pero nunca de miedo, tomar decisiones y ser conscientes de los aprendizajes que estas conllevan.
Todo el dolor que vertimos en el otro es nuestro propio dolor. Saber que todos somos iguales y que aquello que proyectamos hacia los demás, en un sentido o en otro, viene ya de camino hacia nosotros.
Nosotros somos los únicos que realmente tenemos que aprobarnos; conocedores de nuestros valores y nuestra valía, nuestra autoestima se verá reforzada, ya que nos damos permiso para equivocarnos y perdonarnos, sabiendo que nadie puede alcanzar la perfección.
Afloran nuestros sentimientos hacia los demás, nuestra necesidad de proteger y cuidar. Sacamos lo mejor de nosotros y una fuerza suprema nos hace fortalecernos en estas situaciones, confiando en que nuestra aportación ayudará a mantener la confianza e intentará mitigar el miedo que paraliza y nos crea pensamientos negativos.
El desapego y la confianza en nosotros mismos eliminarán en gran medida el miedo, esos miedos que comenzarán a disiparse en el vacío de la nada desde donde surgieron.
Ejercer la resiliencia y ser fuertes a pesar de esta «tormenta»; un aprendizaje que ha sacado de nosotros toda la compasión y amor incondicional que teníamos oculto, nos ha hecho desapegarnos de los patrones impuestos, de manera que nos sentimos libres y dichosos.
La alegría del ser por todo lo incondicional hacia los demás nos crea un estado de dicha que difícilmente lo material te puede traer, por lo que practicar el altruismo y la generosidad de manera consciente y coherente atraerá felicidad a nuestras vidas, ya que los que realmente nos beneficiamos de ello somos nosotros.
La necesidad de «tatuarnos» este aprendizaje y salir de la zona cómoda a todos los niveles, evitando la dualidad y fomentando la unidad. El ego nos limita y no nos deja ver más allá de este plano físico, pero nuestro verdadero Ser siempre perdura y nos hace conectar con nuestro plano espiritual.
Adaptarnos, respetar y tener paciencia. La aceptación de lo que acontece nos está haciendo ver muchas cosas que antes eran impensables para nosotros; decisiones como la de elegir el miedo o el amor, lo real o lo efímero, la necesidad de realizar en nosotros una tarea de despertar individual y colectivo
Es tiempo de reflexionar, de poner todo en orden y sacar a la luz todos nuestros miedos. Vemos que siempre es mejor la unidad frente a la dualidad, la unidad siempre trae corrientes amorosas y armoniosas; rencontrarnos con nosotros mismos, con los nuestros y saber que todo surge del amor, creando un necesario contagio amoroso.
Venimos a la vida con un propósito, con una misión; pararnos, disfrutar de cada momento, escuchar, mirar, permanecer, sentir, tocar, compartir, reír y también llorar.